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Sudoku en el reservado

Por Francisco Pomares

 

Unas horas después de que el jueves el coalicionero Fernando Bañolas presentara su anunciada ampliación de denuncia contra Ángel Víctor Torres -esta vez por recurrente levantamiento de reparos de la intervención- el aludido y Asier Antona se reunían en un reservado del restaurante El Pote de la capital grancanaria, para ponerse al día de las últimas y respectivas andanzas. El encuentro duró algo más de tres horas, o sea, que había de que hablar, y se habló. Casi al mismo tiempo que concluía la sobremesa de ese almuerzo, llegaba a las redacciones un suelto de la agencia Efe, en el que fuentes no identificadas de la dirección del Partido Popular descartaban la posibilidad de un acuerdo regional entre el PSOE y el PP, negando así la mayor especie difundida en los últimos días por Antona. Por supuesto, Antona negó la negativa ayer, advirtiendo -con razón- que la fuente citada por Efe no es una fuente oficial, y volviendo a insistir en su absoluta autonomía política y funcional para decidir los acuerdos que quiera decidir en Canarias. La insistencia de Antona en demostrar que cuenta con la autorización de sus mayores para actuar autónomamente, resulta más bien chocante. Si uno puede suscribir un pacto de Gobierno en Canarias sin encomendarse a la bendición de los que mandan, no tiene porqué pasarse los días insistiendo en recordarlo. Y eso exactamente es lo que viene haciendo Asier desde hace dos años y medio, recordarnos que tiene permiso para pactar regionalmente con el PSOE, pero no rematando ese pacto nunca. Tuvo oportunidad de hacerlo cuando Clavijo quedó en minoría hace dos años y medio, y desde entonces siguió insistiendo, tanto que se quedó inesperadamente fuera del Gobierno. Otra cosa es que Antona tenga capacidad para cerrar acuerdos con quien quiera en cabildos y ayuntamientos menores, pero dudo que en Génova le dejen entregarle una capital de provincia al PSOE, y que el PSOE opte por entregársela al PP. Al final, lo que cuentan en Génova y Ferraz son esos mapas con provincias pintadas de rojo o de azul, según quien gobierne en la capital, o con regiones también teñidas de PP o de PSOE. Los cabildos no salen en las sumas que se hacen en los telediarios, y los pueblos y capitales de isla menor tampoco. El campo de movimiento de Antona va por ahí: pero él necesita vender la mayor para hacerse respetar. Ayer tocaba reunión con Coalición, y es mejor llegar a la reunión sacando pecho que con el pecho hundido. Ángel Víctor Torres almorzó con él y compartieron sus sudokus, pero luego recordó que lo que el PSOE busca en las Islas es un pacto de izquierdas. No creo que lo hiciera para ridiculizar a Antona o desautorizarle, a él también le conviene mantener abiertas todas las puertas, a este partido aún le queda juego. Pero al secretario general del PSOE canario ni le conviene ni le interesa alardear de que tal acuerdo es posible, como tampoco le interesa a Ferraz.

 

 

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