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Primer revés del PSOE

  

La ausencia de un lanzaroteño en el nuevo Consejo de Gobierno del socialista Ángel Víctor Torres ha sido muy comentada al romperse la “tradición” de 26 años en donde nuestra isla siempre se sentó metafóricamente en la llamada “mesa camilla” del Archipiélago. Desde que en 1993 Juan Carlos Becerra era nombrado consejero de Pesca y hasta hace unos días con Isaac Castellano al frente de Turismo, Lanzarote siempre tuvo reservado un asiento en el Consejo de Gobierno de Canarias. Con el nombramiento de Becerra se acababa por aquel entonces con una injusticia que se venía cometiendo desde la formación del primer gobierno tras la aprobación del Estatuto de Autonomía del socialista Jerónimo Saavedra en 1983. Ahora se deja fuera de nuevo a Lanzarote del Consejo de Gobierno, a pesar los magníficos resultados electorales de los socialistas conejeros quienes aportaron 4 parlamentarios, tres por la lista electoral y uno por la regional. Desde el PSOE  conejero se trata de “justificar” la ausencia de un conejero por la falta de perfiles adecuados o porque los que los tienen ya están en cargos públicos relevantes y no era menester “vestir un santo para desvestir a otro”. También por facilitar las cosas al nuevo presidente socialista que tenía sus compromisos y equilibrios internos para compensar a las diferentes familias. Es posible que haya sido por eso y no por ningunear a la isla y al PSOE lanzaroteño. Ciertamente no creemos que hoy Lanzarote no cuente con un “representante” en el Consejo de Gobierno  por la falta de peso de la “organización socialista” lanzaroteña dentro del contexto del Psoe de Canarias. Posiblemente nunca tuvo más peso  el PSOE lanzaroteño que el que ahora conduce la secretaria general, Dolores Corujo, que, a la postre, se ha convertido en la tercera persona en “importancia”  de los socialistas en Canarias con magníficas relaciones con el propio Ángel Víctor, presidente de Canarias y Sebastián Franquis, el hombre fuerte de Pedro Sánchez en Canarias.

 

 

Se rompe el equilibrio

 

En cualquier caso creemos que Dolores Corujo no quiso presionar más de la cuenta y, posiblemente, pactó con Ángel Víctor Torres otras compensaciones en los llamados cargos intermedios como direcciones generales, Viceconsejerías y empresas públicas donde se espera una importante presencia de lanzaroteños a cambio de no coger alguna Consejería. Lo que todos tenemos claro es que si Dolores Corujo hoy no fuera toda ella presidenta del Cabildo de Lanzarote, si se hubiera quedado en la oposición, hoy tendría una Consejería importante. Pero eso no puede ser consuelo. Dolores Corujo debió luchar porque un lanzaroteño, un representante suyo, se sentara en el Consejo de Gobierno. Por mucho que creamos que Lanzarote va a estar presente en la cabeza del nuevo presidente de Canarias (Dolores Corujo no se va a despistar en ese aspecto) lo cierto es que la isla pierde visibilidad. Pero sobre todo es poco explicable cuando La Palma sí tiene a una representante de esa isla en el Consejo de Gobierno cuando su actividad económica es un tercio de la de Lanzarote y, además, tiene la mitad de habitantes que la isla conejera. ¿No tenía Lanzarote una persona de igual o mayor cualificación que la nueva consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca? No se trata de jugar al insularismo, sino de revalorizar el concepto de los equilibrios en una región fragmentada y alejada. Como menos sentido tiene que las dos islas intermedias del Archipiélago, Lanzarote y Fuerteventura, que unidas tienen parecida actividad turística a Gran Canaria, con seis millones de turistas anuales, no estén representadas en el Consejo de Gobierno de Canarias. Eso no sólo es una injusticia sino que resulta incomprensible, políticamente hablando, por mucho que nos digan que el Psoe no cree en los insularismos y suelten que un consejero socialista de Gran Canaria defiende de igual manera a Lanzarote que a su isla de nacimiento. Si realmente lo creen lo que tendrían que nombrar es a un socialista de Fuerteventura y a otro de Lanzarote con ese mismo argumento, con la excusa de que un socialista majorero o lanzaroteño defiende igual de bien el interés de “sus” islas que el de la isla de Gran Canaria. Hagan ese planteamiento y, entonces, creeremos en lo que hoy alegan los socialistas lanzaroteños para justificar el revés que ha sufrido Lanzarote con los nombramientos del nuevo gobierno de Canarias.