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El PNC, clave para unificar el nacionalismo canario

Por Antonio Coll

 



El desalojo de múltiples instituciones de CC-PNC, sobre todo del Gobierno de Canarias, después de varias décadas en el poder, a pesar de obtener buenos resultados en las últimas elecciones autonómicas, insulares y municipales, a mi modo de ver, abre una profunda reflexión cara al futuro. Como bien es conocido, la unificación del nacionalismo que pasa por integrar a todas las formaciones políticas en un solo partido, ha estado encallado, posiblemente porque intereses particulares o de otra índole, ha impedido implantar el proyecto, en cada una de las siete islas. Sobre todo, apunto a la isla de Gran Canaria, la más poblada, donde la aparición de Nueva Canarias, por hostilidades en el seno de CC, provocó la división del nacionalismo canario, impidiendo reforzar el anclaje de la unificación, a través de un solo partido con las siglas PNC –Partido Nacionalista Canario-.

 

En unas declaraciones públicas del secretario general de CC, José Miguel Barragán, ha indicado que está previsto convocar una cumbre en otoño, a través del PNC, “para avanzar en la unidad de los partidos nacionalistas en Canarias”. Es posible que el anuncio de dicha convocatoria llegue tarde, pero como dice el refrán “más vale tarde que nunca”. También es cierto que la comodidad de ostentar el poder en importantes instituciones públicas, me refiero a CC-PNC,  en las 4 últimas legislaturas, impidió abrir nuevos horizontes. En las últimas elecciones, el mensaje de partidos estatales como PP, Podemos, Ciudadanos y en menor medida el PSOE, de erradicar a CC del poder, obtuvo recompensa, si observamos el escenario político en la que ha quedado  CC. Sólo Nueva Canarias, con cinco parlamentarios,  y gracias al pacto llamado de “las Flores”  PSOE-ASG-Podemos, ha conseguido una llave de oro en el nuevo Gobierno de Canarias, al conseguir el líder de NC, Román Rodríguez, la vicepresidencia, Hacienda y Fomento. Pero esta circunstancia, es transitoria y su retroceso en votos es evidente, incluso en la generales, no pudo obtener plaza en el Congreso de Diputados, por no haber acudido en coalición con CC-PNC, que obtuvo en la provincia de Santa Cruz de Tenerife dos parlamentarias.  Unidos hubiesen conseguido de tres a cuatro. Pero esto ya es historia.

 

Volviendo al Gobierno de Canarias si me gustaría dejar constancia de un hecho que ocurrió en el País Vasco, en una legislatura, donde pactaron PSOE-PP para erradicar al PNV –Partido Nacionalista Vasco-. ¿Qué ocurrió? En la siguiente legislatura el PNV barrió. Hoy los nacionalistas vascos cuentan, en Madrid, con grupo parlamentario con seis congresistas. Sólo es un aviso al todavía presidente del PP en Canarias, Asier Antona, quien orquestó pactos descafeinados y desatinados, pensando que “todo el campo era orégano”. Más tarde captó el contenido de la frase proverbial que “no todo el monte es orégano” y menos en política…

 

El Gobierno de Canarias de Fernando Clavijo, es cierto que consiguió avances legislativos como la financiación autonómica fuera del REF, la aprobación de la Ley del Suelo, Servicios Sociales, la Reforma del Estatuto de Autonomía y del propio REF, entre otros cimientos para el futuro de la comunidad canaria. Ahora corresponde el nuevo ejecutivo, presidido por el socialista, Ángel Víctor Torres, junto con su vicepresidente, Román Rodríguez (NC), seguir la agenda marcada y obligar a Madrid que  cumplan con las citadas herramientas, para que Canarias pueda seguir avanzando.  Ya habrá tiempo de elogiar o censurar la gestión del nuevo Gobierno de Canarias, donde también influirá, el gomero, Casimiro Curbelo con sus tres parlamentarios y decisivo para el pacto de “las Flores”.

 

Y ya para terminar, me viene a la mente el refrán: “No hay mal que por bien no venga” y reflexiono que este desalojo a CC-PNC de múltiples importantes instituciones canarias le puede venir bien para profundizar, en serio, de la alternativa de reunificar el nacionalismo, como ofensiva al crecimiento de votos de partidos de ámbito estatal y la llegada de nuevas formaciones también estatales, como Podemos y C,s. Por supuesto, que todos son legítimos, pero está demostrado que las comunidades autonómicas donde el protagonismo lo ostentan los partidos nacionalistas, siempre sacan provecho de los Presupuestos Generales del Estado. El ejemplo más palpable está en Euskadi y Cataluña. Y no nos engañemos con discursos facilones e insostenibles, ya que la realidad es la que es. Una realidad política poliédrica y fluctuante. Y aquí no hablo de soberanía. Sólo de influencia y aritmética. 

 

El proyecto del PNC, ahora puede estar más cerca y adquirir nuevo impulso, después de los sucedido con la formación mayoritaria nacionalista en Canarias. Sí, es una contrariedad grave, pero, en el futuro puede tener resultados favorables, después de tantos años en el poder, pero sin anclajes firmes para afrontar situaciones adversas, como la que ha sucedido, en una comunidad segmentada como el archipiélago canario. Si no son capaces de encontrar válvulas de escape, para la unión, temo que hasta se pone en riesgo la supervivencia del propio nacionalismo canario, en una región Ultraperiférica de la Unión Europea. La lejanía incluso de Canarias de la metrópolis, potencia aún más la necesidad de contar con un partido de ámbito canario, sencillamente porque las decisiones importantes no tienen que depender de las cúpulas políticas con sede en Madrid. 

 

La “olla” del nacionalismo canario tiene ahora tiempo, por hallarse  una gran parte, de sus representantes, en la oposición, de oxigenar la misma, con menos siglas y menos gallos. Quería decir que han calentado en demasía la “olla” y ha provocado que muchos “garbanzos” hayan salido “quemados”.  Es cierto que actitudes exteriores influyeron pero opino que de antemano ya se percibía, en el contexto de pactos, que algunos estaban tensando, en demasía, las costuras, y  revelaba referencias importantes  para  cambiar el rumbo de las negociaciones. No obstante, a mi modo de ver, la mayoría de los partidos estatales, no estaban por la labor de pactar con CC-PNC. Y esto ya se anunciaba en plenas elecciones. También era una encrucijada de difícil salida. Ahora hay que pasar página y desearle a los nuevos gobernantes que gestionen de forma óptima el rumbo del archipiélago canario.

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